A esta altura de su historia, las Normas ISO 9000 no necesitan demasiada presentación. Adoptadas en casi todo el mundo, con cerca de 300.000 certificaciones, ya alcanzan a todas las empresas que quieran progresar, incluidas las PyMES.
Más allá de la obtención de una Certificación, incorporarlas ordena internamente a las empresas y aumenta la eficacia de los procesos productivos y administrativos:
Mejorando la eficiencia en la realización de las tareas.
Optimizando la estructura de la organización.
Definiendo con precisión responsabilidades y funciones.
Previniendo errores en etapas tempranas.
Aprovechando mejor los recursos disponibles.
Disminuyendo los rechazos y repetición de trabajos, y por lo tanto ahorrando costos.
Mejorando las relaciones con clientes y proveedores.
Logrando mayor satisfacción de los empleados en el trabajo.
Mejorando la conciencia y la cultura de la calidad de la empresa.
Mejorando la imagen y credibilidad de la empresa en el mercado.
El diseño de un Sistema de Calidad depende de los procesos, productos y servicios, necesidades y objetivos de la Empresa. Pero en todos los casos, implementarlo mejora la organización, capacita al personal, e introduce la calidad como un proceso continuo y cotidiano.
"Calidad" no es sólo un aspecto del negocio, sino el camino estratégico
que dirige el negocio. Certificar no es un fin en sí mismo: el objetivo final es asegurar
que los productos o servicios satisfacen a los clientes, manteniendo y mejorando continuamente
su calidad.